CASA EN POSSANCO (PORTUGAL) – Jose Mateus, Nuno Mateus, Stefano Riva


Jueves, 23 de junio de 2011

El punto de encuentro cultural de unirse  los dueños de casa y los arquitectos se basa en su interés común: una arquitectura contemporánea, sin duda, pero cuya naturaleza y la expresión final también sería el resultado de una investigación de los paradigmas que figuran en la arquitectura tradicional de la región, la región del Alentejo.

El terreno de implantación de esta pequeña casa, situada en el pueblo de Possanco , establece la zona de transición entre el nuevo suelo  urbano y la zona de agricultura protegida. Una llanura extensa hacia el norte termina muy lejos en la cresta de la montaña espléndida Arrábida. Puntos de escasa agua de la difusión del río Sado y del océano Atlántico definir el horizonte de completar este escenario de una expresión pictórica audaz.

Los propietarios querían una casa pequeña que permite un disfrute relajado e informal de su fin de semana al escapar del estrés cotidiano urbano.

Nuestra mente está tan poblada por las imágenes de la arquitectura popular, producida antes de la era tecnológica. Son pequeñas casas con techos a veces asimétricos, con una de las dos buhardillas ya, casi desproporcionada, lo que refuerza el aspecto compacto de volúmenes muy comprometido con la tierra donde están construidas. Estos techos hacen que las casas sean acogedoras durante los veranos extremadamente calurosos y sobrio en el invierno. La presencia de estas casas en las llanuras del Alentejo, aliada a la blancura de su pintura de cal llevando a cabo en una figura casi abstracta, componen unos retratos de una belleza singular y sorprendente.

La primera restricción es la forma triangular de la parcela pequeña que, al aplicar las medidas de distancia legal, casi no permite alternativas formales. La concepción de la casa había todavía se enfrentan a una paradoja: las vistas más interesantes están en el norte y no al sur, donde las ventanas se deben colocar en su búsqueda de la luz. Al sur se encuentra la calle, el tráfico y transeúntes que mirar dentro de los dueños de casa quieren evitar.

Estos dos aspectos terminaron siendo las características clave del proyecto y la solución final que es la introducción de un nuevo paradigma en la arquitectura tradicional: el patio

El volumen se determina en el plano de las distancias reglamentadas. De perfil, la altura máxima permitida se accede por la parte posterior de la pared (2 plantas) y la pared frontal, frente a la calle, se queda con la altura mínima posible (1 piso). Para el transeúnte, el resultado es una casa de la perspectiva deformada, en la proyección axonométrica.

Con el fin de recibir la luz natural hacia el sur, se introdujo en ese plan a largo 4 patios: uno central, uno en la sala de estar, una en el toillets social y una final cerca de la habitación de los niños.


Casi todas ellas situadas al norte, las ventanas guía los puntos de vista con el paisaje increíble. Se exploró la expresividad de la manzana blanca y su personalidad abstracta. La totalidad del volumen sería blanco, techos incluidos, donde los patios se asemejan a las excavaciones azulado, mejorando con delicadeza el carácter fuerte de la casa. De hecho, el edificio se realiza casi exclusivamente con el repertorio Alentejo: la sustancia blanca, la luz a la sombra, el grosor – volumen, textura.

Fuente: Archdaily

Fotografias: Fernando Guerra

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