EL CEMENTERIO DE PORTELA VUELVE A VIVIR


Viernes, 9 de septiembre de 2011

El famoso y muy premiado internacionalmente cementerio municipal de Fisterra, diseñado por el arquitecto César Portela en la ladera este del Monte do Cabo, parece que finalmente va a poder estrenarse. Dentro de pocos meses se cumplirán 13 años del remate de las obras de lo que iba a ser solo la primera fase, y en este tiempo no ha habido ningún avance, más que peñas polémicas, debates plenarios, líos administrativos sobre las titularidades de terrenos y servicios, recepción de la Diputación (fue la que pagó las obras) al Concello y alguna declaración sobre la necesidad de ponerlo en marcha. No ya tanto por dar sentido a una inversión pública, que también, sino porque Fisterra necesita un segundo cementerio, dada la situación de abarrote del parroquial.

El cementerio está formado por 14 cubos de hormigón, de 12 nichos cada uno, más tres bloques que tendrían que atender las funciones de tanatorio, capilla y sala de autopsias.  Hace casi trece años que la obra concluyó y prácticamente esta sin usar. Se percibe el paso del tiempo en el entorno, y es que los pinos han hecho que este lugar ya sea una parte más del enclave.

La renuncia a los espacios vallados y a la eliminación de líneas de límite y paredes significa que no existirán las usuales referencias a un espacio particular. ¿Cómo superar esta dificultad? Utilizando otras referencias y estableciendo otras delimitaciones. Más específicamente, las que caracterizaban al antiguo lugar de sepultura celta: el mar, el río, la montaña, el cielo.La imagen del cementerio es la de una senda que atraviesa una aglomeración de casas, una serpiente que repta a lo largo de la ladera de la montaña hasta el mar, adaptando su proceder a las repentinas variaciones del terreno. A lo largo de su recorrido, las tumbas, grandes cajones encajados en compactos bloques geométricos, evocan las enormes formas graníticas diseminadas sobre las laderas de las antiguas colinas: algunas se han quedado en la base de la pendiente, donde el terreno es llano, mientras que el viento y las olas, implacables, cincelarán sus perfiles. El proyecto imita el modo en que la naturaleza produce sus arquitecturas, pero además refleja la forma adoptada por los habitantes de esta tierra para producir las propias.

Son muchos los premios y reconocimientos otorgados a esta obra, entre ellos se encuentran: finalista del Mies van der Rohe Award 2003 y del Premio Europeo Philippe Rotthier 2002. Hace unas semanas, fue uno de los proyectos mostrados en la exposición Una ciudad llamada España. Arquitectura contemporánea española, presentada en Moscú. Sin embargo, nunca se puso en funcionamiento por muchos factores: la tardanza en la entrega al Concello desde la Diputación, falta de apoyo expreso del anterior alcalde popular, la apatía de una parte de la población, la ubicación (relativamente lejos del pueblo, con riesgo de incendios del entorno y hostil en días de tormenta) y el alto precio de continuar con las obras, además de innumerables pegas burocráticas para los servicios básicos en un tramo de península que debe ser la más protegida de Galicia por la influencia de numerosas Administraciones…Hasta ahora.

Fuente: Scalae

LaVozdeGalicia