Kanagawa Institute of Technology – Junya Ishigami


Lunes, 13 de agosto de 2012

Situado en pleno corazón del campus del Instituto de Tecnología de Kanagawa, este estudio y taller nace como un espacio destinado a los estudiantes con capacidad para realizar actividades no académicas y creativas, además de tratarse de un espacio con una clara vocación pública abierto también a los niños de la localidad. Su autor, Junya Ishigami, es una de las nuevas figuras aparecidas en Japón en los últimos años, y que aunque no cuenta aún con una extensa obra está ya reconocido como una figura fundamental en la nueva arquitectura mundial. En su prestigioso currículum cuenta el hecho de haber formado parte entre 2000 y 2004 del estudio SANAA y haber recibido el León de Oro en la Bienal de Venecia en 2008, entre otras distinciones.

La obra de Ishigami habla de una nueva manera de entender la arquitectura. En ella, todos los elementos que la conforman se pretenden fundir en un único ser. El espacio arquitectónico no se limita a un simple espacio contenedor sino que en él también participan otros elementos como la estructura, el espacio exterior o la vegetación no teniendo uno jerarquía sobre otro. En palabras del propio arquitecto, en su idea de arquitectura tanto la naturaleza como la realidad abstracta forma un único elemento.

“Yo quería hacer un espacio con fronteras muy ambiguas, que tuviese una fluctuación entre los espacios parciales y el espacio global, en lugar de un espacio universal como los de Mies. Esto permite sugerir una nueva flexibilidad, revelando la realidad en lugar de darle forma”.

De esa manera, un gran espacio cuadrado de 46 x 47 metros es invadido por un bosque de 305 pilares blancos de diferentes tamaños colocados en apariencia de forma aleatoria (aunque su disposición fue objeto de un profundo análisis) que sujetan una losa que parece flotar sobre ellos. La envolvente de vidrio del taller acrecienta la sensación de liviandad estableciendo la relación dentro fuera, mientras que la  vegetación en macetas dispuesta de forma estratégica en el interior ayuda a crear la fusión entre arquitectura y naturaleza en un solo objeto.

El espacio etéreo interior creado permite una libre disposición de objetos y la ilimitada posibilidad de apropiación de pequeñas unidades o islas de trabajo, otorgando a los estudiantes una flexibilidad total de movimiento.

Fuente: Channelbeta, JA 79

Fotografía: Iwan Baan