CASA RODRIGO (Boca do Río – Bahía – Brasil) – Carlos Quintáns


Martes, 18 de septiembre de 2012

De una primera propuesta de vivienda en un entorno privilegiado en Muxía, frente a la Costa da Morte, a una casa en Brasil en la que es necesario un barco y un pequeño paseo a pie para acceder a ella. Un proceso de varios años de colaboración entre el arquitecto, Carlos Quintáns, y el propietario, el artista Rodrigo García, ha dado como resultado esta pequeña obra situada en Boca do Río, en Bahía, Brasil.

La vivienda es en sí un gran experimento que se ha llevado a cabo poco a poco salvando las necesidades e improvistos que se fueron dando en todo el proceso de ejecución de la obra. Varios cambios y propuestas fueron necesarios hasta dar con el resultado final, en el que todo es fruto de la adaptación y el estudio de todos los factores que rodean el lugar, tanto condiciones climáticas, como posibilidades técnicas,  posibilidades materiales o incluso de accesibilidad a la parcela.

Una zona caracterizada por sus fuertes lluvias y una temperatura cálida constante obligaba a conseguir la mayor circulación de aire posible dentro de la casa. El descubrimiento de grandes chapas de fibrocemento, utilizadas en cubriciones para edificios de uso colectivo, fue clave para la concepción de la casa. Se juega entonces con esos elementos encontrados en el lugar, creando grandes cubiertas que ayudan a la circulación del aire en su parte inferior, y que vuelan respecto a la fachada para generar también sombra alrededor de la casa. El agua se recoge a través de ellas, y cuando es necesario, se expulsa rápidamente al exterior en un gran canalón. Un depósito y lucernario aparecen a su vez moldeando esa cubierta.

Una distribución simple en planta, con grandes aberturas hacia el paisaje circundante que atraviesan la casa y ayudan a la circulación del aire, y que a la vez pueden abrirla totalmente o cerrarla y protegerla según la disponibilidad del usuario. Toda la fachada se resuelve con el mismo material: chapas de fibrocemento, onduladas en su mayor parte, y planas para los remates de los huecos. En el interior vuelven a aparecer esas mismas planchas, dando a su vez a Rodrigo la posibilidad de que el color puedo inundar progresivamente lo que ocurra dentro.


Fuente: Arquitectura COAM 365